martes, 24 de mayo de 2011
centauro y sagitario
En la mitología griega, los centauros pertenecen a una raza de criaturas compuestas por una parte humana y una parte equina. En tempranas pinturas de vasos del Ático se los representa con el torso de ser humano unido, en la zona de la cintura, a la parte inferior de un caballo (a partir de donde nace el cuello del equino).Este híbrido hombre-bestia ha llevado a muchos escritores a tratarlos como seres liminales, apresados entre dos naturalezas, e incorporados a mitos donde se revela tal contradicción, aunque también se los ha interpretado como encarnación de la propia naturaleza, como sucede en la batalla de Lápitas o, por el contrario, convertidos en profesores, como el centauro Quirón.
La constelación del Centauro apenas se ve desde Almería. Rigilkent es doble y está situada a 4´3 años luz, por lo que es la estrella más próxima a nosotros a excepción de su compañera que se llama Próxima Centauri. Otras brillantes son la Hadar, Alnair y Menken Sagitario es, junto con Orión, la constelación más bella del cielo; está llena de cúmulos globulares (M22 y M25) y las nebulosas M20 (Trífida) y M8 (La Laguna) son de las más bellas del cielo. Sus estrellas brillantes son Alsadira, Alnasir, Rabah, Albaldah y Nunki.
lunes, 23 de mayo de 2011
Fenix

En el reino medio se decía que era el guía del sol, y se le asocio con el planeta Venus, se representaba como una garza, que a veces lleva la corona blanca y dos plumas o la corona Atef o el disco solar. Los cristianos lo adaptaron como símbolo de resurrección.
Según Heródoto un historiador griego, cada 500 años el ave creaba una hoguera de incienso en la que ardía y de la que surgía un gusano que con el calor se transformaba en un nuevo Fénix.
EL FENIX, AVE DE LUZ
Solo hay un ave Fénix, gentil, bella y amable y todas las aves la adoran.
Son tantas las aves en el mundo, que si levantaran el vuelo a un mismo tiempo, el cielo se oscurecería.
Pero existe solamente un ave Fénix. De ella se afirma que es como el sol por vivir en el cielo llena de esplendor. También se dice que nace del fuego y muere en el fuego, como el sol que aparece con el brillo dorado de la aurora y muere en el horno rojo atardecer.
Pensemos en el ave Fénix, del tamaño de un aguila, con su plumaje de púrpura y oro, de rojo y naranja, de verde, escarlata y rosa, más brillante que el arcoiris, a quien las aves, sus congéneres, "llaman el dador de vida".
Se cree que el ave Fénix vive mil años, que renace cuando muere y que su juventud es perenne.
Cuando al ave Fénix le llega la hora de su fin, construye un nido de sándalo y otras maderas y hierbas resinosas y perfumadas, en lo alto de una montaña de la lejana Arabia, donde vive.
Echado sobre él abriendo las esplendorosas alas, la luz del sol consume ave y nido, mientras el Fánix canta su mas bella canción y todo queda convertido en perfumadas cenizas.
Pero entre los restos del incendio aparece un huevo, que el calor del sol se encarga en empollar; y aquí que nuevamente nace le ave Fénix, brillante como la luz del sol y aliemntedo por ella. Cuando a crecido suficiente, el jóven pájaro recoje las cenizas maternales volando hacia ejipto las esparce en el tmplo de Osiris, el dios-sol.
Entonces durante mil misteriosos años, el nuevo Fénix cuida el mundo y a sus criaturas, hasta que le llega la hora de morir.
jueves, 19 de mayo de 2011
Sirenas

SIRENAS HISTÓRICAS
Hasta en los mapas del Renacimiento podía leerse la frase “Hic sunt sirenae” (Aquí están las sirenas) escrita en medio de las áreas destinadas a los océanos. El hombre que surcó el Atlántico, Cristóbal Colón, también asegura que él y sus hombres las vieron, aunque no tan bellas como cuentan las historias. Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas, y aún cercanos nuestros días navegantes y exploradores relatan encuentros con mujeres marinas, como una que apareció en la Antártida en 1823 u otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules. Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.
