jueves, 19 de mayo de 2011
Sirenas

SIRENAS HISTÓRICAS
Hasta en los mapas del Renacimiento podía leerse la frase “Hic sunt sirenae” (Aquí están las sirenas) escrita en medio de las áreas destinadas a los océanos. El hombre que surcó el Atlántico, Cristóbal Colón, también asegura que él y sus hombres las vieron, aunque no tan bellas como cuentan las historias. Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas, y aún cercanos nuestros días navegantes y exploradores relatan encuentros con mujeres marinas, como una que apareció en la Antártida en 1823 u otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules. Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.
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martes, 17 de mayo de 2011
DAFNE

Dafne y Apolo
Existe una variante laconia del mito. Dafne era hija de Amiclas. Amante de la caza y de carácter esquivo, no vivía en las ciudades y se pasaba el tiempo corriendo por los montes. Era la favorita de Ártemis. Leucipo, hijo del rey de Élide, se enamoró de ella y, para acercarse a ella, se puso un vestido de mujer y se mezcló con sus compañeras. Dafne le cobró afecto bajo su disfraz, y jamás se separaba de él. Entonces, Apolo, que se sentía celoso, inspiró a Dafne y a sus compañeras el deseo de bañarse en una fuente. Leucipo se resistía a desnudarse, pero sus compañeras lo obligaron, y al descubrir que se trataba de un hombre, se arrojaron sobre él con sus lanzas, pero los dioses lo volvieron invisible. Apolo se precipitó para coger a Dafne; sin embargo, ésta consiguió huir y, a ruego suyo, Zeus la transformó en laurel.
cuentos mitologicos
Hace muchos, muchísimos años, varios Siglos, para ser más precisos, la Nereida Tetis decidió casarse con Peleo, uno de los mortales más nobles. Todos los dioses asistieron a boda. Todos menos Eris, la diosa de la discordia que no fue invitada. También concurrió Paris, un pastor troyano.
Eris, herida por no haber recibido invitación, mandó al banquete una reluciente manzana y un sobre en el que indicaba que la misma era “Para la doncella más bella de la fiesta”
Como era de suponer, todas las diosas se disputaban la manzana. Hera, Atenea y Afrodita, eran las candidatas más firmes. Para evitar discusiones al respecto, Zeus ordenó que fuese París el encargado de tomar la decisión.
En un principio, Paris propuso hacer un reparto y dar a cada diosa un trozo de manzana, pero Zeus le ordenó que la más bella fuera solo una.
Paris, se entrevistó con cada una. Todas quisieron seducirlo y sobornarlo, y la única que lo consiguió fue Afrodita, la diosa del amor. Le prometió el amor de la mujer más bella sobre la faz de la tierra, Helena, hija de Zeus y esposa del rey Menelao.
Paris le dio la manzana y ella preparó el encuentro entre París y Helena quien al instante se enamoró de París. Ambos marcharon a Troya y se casaron.
Pero Atenea y Hera descontentas con la decisión, visitaron a Eris y con su ayuda, prepararon una guerra de todos los griegos contra Troya. Hay quienes dicen que la guerra fue por una mujer, pero en verdad… la guerra fue a consecuencia de una manzana y varias mujeres.


